Thursday, February 22, 2007




El Cuestionamiento para que Tío Loco tuviera su momento cursi.

De Curico nos llevamos solo buenos recuerdos, la estadía se nos alargo por motivos que no entraremos a detallar, pero como grupo en forma individual nos hemos preocupado por divulgar. La ruta nos esperaba y según el itinerario a mi familia le correspondía recibir a estos mochileros, salimos de la ciudad del pecado, en dirección a la 5 Sur para hacer dedo hasta el próximo destino Linares, ciudad que nos acogería para poder deleitarnos con la magia de la gambeta y la buena técnica del Matigol, después de todo lo que sucedió, en realidad tanto apresuramiento para ver a la Selección fue una excusa para seguir avanzando y llegar, lo antes posible, lo más al sur que fuera posible.
Llegamos al servícentro de la concha, en nuestro viaje seria el lugar idóneo para hacer dedo, de manera que nos alejarán de la ciudad donde las tortas hicieron que nuestros cuerpos pernoctarán un día más. Nuestro plan era subirnos a algún medio que nos soportará a los Four Fantastic, y nuestras casi dos horas de caminata que se hicieron evidentes en las sudorosas poleras, una mezcla rancia de esfuerzo con su dosis de alcohol que ningún desodorante podía eliminar. Grata fue nuestra sorpresa, quizás me extralimite en el lenguaje, fue una sorpresa algo incómoda encontrarnos cerca de un seudo bus, quizás las micros enchuladas del Transantiasco eran unas limusinas en comparación a este bus enchulado que en sus metraje tenía de todo para atender a los enanos que viajaban en él. Tenía dos pisos, donde fácilmente deben haber cabido unos 70 cabros chicos, del vistazo rápido que dimos había un grupo etareo bien diverso, desde pitufos de cuatro años hasta quinceañeros, que como dice mi sobrino mayor tenía pinta de pokemones, esos cabros que escuchan hardcore como música y se visten bajo sus influjos, pero que en las fiestas son los reyes y reinas del perreo chacalonero, aquel estilo de baile que los púberes se encuentran rozando sus cuerpos lo más posible pero con ropa, creo que ésta es el último bastión para el liberalismo sexual que vive nuestra juventud, quizás tendríamos que pedirles a los chinos que produzcan fibras, las cuales generen una disminución del libido juvenil. Me salió el puritano, me desvié del tema pero era necesario contar esto.
Tuvimos nuestros encuentros místicos-religiosos aunque hubiera sido en sueños con el Profeta, pero ahora nos encontrábamos frente a frente con el encargado del bus porta enanos en búsqueda de las vacaciones felices, cuando uno lee en el diario casos de pedófilia y manipulación de niños se le erizan los pelos, ahora cuando esas ensordecedoras historias se mezclan para dañar la honra de una persona, el tema se pone peliagudo y cuando tienes en el “face to face” al cura Jolo te cuestionas si debes pedirle un favor, puede ser que te encuentres con historias más turbias y sórdidas, bueno cabe destacar que lo religioso se unía a nuestro viaje, un profeta, ahora un cura pero que había estado envuelto en un rollo de película finalizando en algo su participación colgando los hábitos y emparejándose con la asistente social de la fundación que acoge a los niños descarriados de esta sociedad y que en ese bus iban a deleitarse con sus vacaciones, todo lo que encerraba el individuo es de esas historias bien turbias, El Padrino es un chiste ante las tramas de la vida real.
Llenos de incertidumbres le pedimos si nos podía llevar, el no fue rotundo con eso nos libero de todos los cuestionamientos que nos habíamos hecho, ya liberados pero no por eso preocupados en algún momento por la calidad moral de aquel tipo y las enseñanzas que le podía dar a esos peques nos desconectamos y partimos a la salida del Servícentro Concha, dos minutos más tarde íbamos presentando nuestras credenciales en una Peugeot Partner, que nos acercó hasta Talca, después de seguir caminando para volver a la 5 Sur y conocer en algo la ciudad entramos al alero de la ruta y proseguimos nuestra caminata en pos de alcanzar la Bencinera Pecco, después de una hora de caminata vimos como un espejismo una señalética de la Bencinera, caminamos hasta el lugar como una hora y media más, el único aliciente era llegar a aquel lugar donde se nos haría más fácil que alguien nos llevará, autos y camionetas solo con sus conductores no nos paraban con sus 120 Km./hr. a lo menos, pero con esa velocidad, lo único que nos daba era aire para el sol abrasador que nos pegaba sin consideración, creo que tanto articulo leído sobre el calentamiento global y la posibilidades del aumento de las temperaturas, y estaciones más marcadas, nunca se me había quedado tan claras, la experiencia da a entender cosas que lees y quedan en el subconsciente pero que a la hora de caminar y sentir el letargo de las horas bajo el sol inclemente, se ilumina el pensamiento y desarrollas esa habilidad de comprenderlo todo.
Grande fue la desilusión cuando nos dimos cuenta que aquel cartel de la Bencinera no era la entrada a ésta sino la publicidad de que 10 kilómetros más adelante se encontraba nuestra meta, pero más aún era el cansancio y la resequedad de nuestros labios por la sed que nos acongojaba, sacando nuestras reservas de líquido y recordando el pan con mortal kombat de las horas anteriores, nos dispusimos a descansar en un paradero. Todavía nos quedaban alrededor de 70 kilómetros para llegar a Linares, nos miramos todos, probemos con un bus lo menos que escuche, incluso de mis propios labios, “estoy hecho bolsa”, encomendamos a Marucho la misión de parar el bus y negociar, con su cara de niño le hizo toda clase de muecas a los chóferes, hasta que paro uno después del parloteo de rigor, grita: “mil ocho”, chuta mucha plata, pero siguió conversando con posterioridad de ver nuestras caras, se devuelve nuevamente con su cara de niño con juguete nuevo, “nos vamos como estudiantes a $600”, pescamos nuestros bolsos, los tiramos a la maletera, encontramos unos asientos acogedores, además de tener calefacción, que mejor para una siesta antes de llegar a Linares, esa es una de las cosas que pudimos desarrollar en nuestro mochileo, la capacidad de dormir donde fuese, incluso para mi que era una tortura dormir en buses, puedo decir que han sido unos sueños en otra dimensión.
Llegamos al terminal de Linares, nos metimos como pudimos en el auto de mi hermano y partimos a su casa, una rica cazuela nos esperaba, después Rocky 6, su conversación loca antes del partido, entretanto el Agu, mi sobrino volaba desde nuestras mochilas como Superman, si es verdad, él es así. Súper-Inquieto, Súper-Expresivo pero sobretodo es mi Súper-sobrino, con el respeto que se merecen todos mis sobrinos y sobrinas, es al único que fui a ver a la maternidad, estuve con él a la hora de nacido, quizás por eso exista el vínculo especial, pero lejos la mayor alegría que me han dado también fue por él, Tío Loco es el padrino de bautismo de Agu, y eso me hace quererlo más, la responsabilidad que tengo con él se debe a mi irresponsabilidad de consentirlo en todo, tirarme a jugar con él, luchar y seguir todas las aventuras que en su mente pura pueda imaginar. Lejos debe ser la única persona de este planeta que por su ingenuidad me descoloca, el único que me hace lagrimear, Party Boy le pregunto: ¿Por qué le dices Tío Loco?, “…ehhhhh, le digo Tío Loco porque yo lo amo”, puafff, descolocado con su respuesta, y lágrimas por mis mejillas, como dirían podría ser el momento cursi del mochileo para Tío Loco, pero lo cursi tiene una dosis de planificación, el enano no planifica, porque los pendex tienen esa capacidad de hablar desde el corazón.
Bueno en lo personal pude ver la ecografía de mi futura sobrina, todo fue emoción claro que duro poco, teníamos que proseguir con nuestro camino, nos alejamos de Linares al día siguiente, mi corazón iba hinchado de las bendiciones que me había dado compartir con mi familia, pero lo más grato fue compartir lo mismo con mis compañeros de ruta, quizás las aventuras que nos siguieron con posterioridad se pueden recordar, y es cierto, pero en lo personal si se hubiera terminado el viaje en ese mismo instante me podría haber bajado del mochileo feliz, pero un llamado relámpago desde Pucón hizo que cargáramos pilas y estuviéramos de nuevo en la ruta…..

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